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José Cristobal—Celebrando cuatro décadas de trabajo en la Embajada del Ecuador en Washington

Luego de 45 años de servicio en la Embajada del Ecuador en Washington, D.C. José Cristóbal Pilligua, personal administrativo, decidió retirarse. Cristóbal dedicó cuatro décadas de su vida al servicio de un sinnúmero de Embajadores y compañeros de la Embajada, quienes le enseñaron lecciones inolvidables e historias dignas de recordar.

Cristóbal recordó cuando fue la primera vez que llegó a Estados Unidos en 1969 con 25 años de edad. Cuando llegó al país comenzó a trabajar como ayudante en la residencia del Embajador Carlos Mantilla, quién le ofreció venir a Estados Unidos para unirse a su equipo de trabajo. Cristóbal no pudo haber estado más agradecido—su familia ya residía en esta nación..

Desde su llegada a Estados Unidos, Cristóbal comenzó a mostrar su ética de trabajo, lo que le aseguró una posición permanente en la Embajada de Ecuador en Washington, DC. Ahí comenzó su trayectoria. Su trabajo consistía desde proveer apoyo logístico durante las visitas de dignatarios hasta ayuda personal al Embajador/Embajadora en servicio.

De todos los años que ha servido, Cristóbal dice que una de las historias más memorables ha sido la que vivió hace un tiempo cuando el presidente Rafael Correa visitó la Embajada. “Recuerdo esa visita porque luego se convirtió en la historia de la sábana. Después de una larga jornada, el Presidente Correa necesitaba descansar. Por precaución, yo había comprado y guardado una almohada y sábana, la cual fue muy útil para que el Presidente pudiera descansar en medio de un día lleno de reuniones”

Las historias de Cristóbal son interminables. Desde una vez que un personal del Departamento de Estado le preguntó que si él era el Embajador hasta cuando tuvo que presenciar el terremoto del 2011, en donde estuvo a cargo de evacuar a todos los que estaban en los predios de la Embajada. Sin embargo, estas historias no alcanzan a describir la la talla de ser humano que es. Cristóbal siempre dejará un pedazo de él en todos sus amigos y empleados de la Embajada. Siempre fue un hombre sumamente respetuoso y leal con todos los Embajadores en servicio.

Ahora, oficialmente retirado, Cristóbal está de camino al Ecuador, donde planea trabajar en sus propios sembradíos de cacao y coco, ubicados al sur del país.