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CRISTINA JIMENEZ, DREAMER

Cristina Jiménez partió de Quito, Ecuador y llegó a los Estados Unidos cuando tenía tan solo 13 años. Su trayectoria comenzó desde el día en que se asentó en Queens, Nueva York, como una inmigrante sin documentos. Sus padres habían sacrificado todo por irse a buscar una mejor vida para sus hijos. Cristina sabía que iba a ser una lucha pero eso no la detuvo.

Desde una temprana edad decidió dedicar todos sus esfuerzos a sus estudios, a involucrarse en la comunidad y a convertirse en una estudiante de honor. Todo esto con esperanzas de poder obtener un grado universitario para luego ayudar a su familia a progresar y a tener una mejor vida. Sus esfuerzos se vieron retados cuando le tocó a los 17 años enfrentar la realidad.

“Tuve muchos momentos de contradicción, pero en especial, cuando estaba en onceavo grado. Había trabajado duro, servido a mi comunidad, era estudiante de honor”, dijo Cristina. “Había hecho todo lo que tenía que hacer un estudiante para poder ser admitido en una buena universidad, pero me dijeron que como no tenía los documentos no iba a poder ser posible”.

Cristina añadió que esa experiencia la conmovió porque ella siempre creció con la ilusión de que iba a poder estudiar y ser exitosa, bajo las condiciones de que se aplicara y fuera disciplinada, pero no fue así. “Me di cuenta de que mis valores y mi visión eran diferente a la realidad. Esto me impulsó a cambiar mi situación y hacer algo grande”.

Desde ese entonces, Cristina se propuso comenzar una red nacional para poder defender los derechos y la justicia de los inmigrantes en el país.

El Mayor reto de ser inmigrante en los Estados Unidos

Cuando Cristina comenzó a investigar casos de inmigración en Estados Unidos, encontró que el suyo no era tan diferente a los demás. Muchas injusticias, familias vulnerables, discriminación y pocas oportunidades. Esto fue lo que impulsó a Cristina a formar un movimiento y generar atención para cambiar la situación.

“Para mí el mayor reto era sentir que podía salir a la escuela, al supermercado o a una tienda y no regresar. Siempre vives con una incertidumbre de poder ser deportado. Te enfrentas a situaciones de explotación, discriminación y muchas veces no puedes hacer nada para evitarlo”, dijo Cristina. “En muchas ocasiones aceptas el maltrato y el abuso por miedo a perder el trabajo”.

Cristina reiteró que su experiencia fue difícil pero aún así se encuentra agradecida porque fue gracias a su realidad que pudo encontrar su pasión.

Gratificación por defender a los inmigrantes

Cristina se dedica a contribuir a la comunidad de inmigrantes en Estados Unidos. Trabaja para el cambio progresivo y trabaja por eliminar el estigma de los indocumentados. Sus esfuerzos han sido gratificantes porque ha logrado impulsar el Dream Act, conocido como la acción diferida, entre otras medidas que ayudan a esta comunidad.

“Estoy comprometida con mi trabajo, me gusta impulsar cambio y transformar vidas. Mi carácter me ayuda en cantidad a poder fungir mi rol a cabalidad porque considero que soy valiente y humilde. No tengo miedo de levantar la voz y hablar de frente con la verdad . Soy humilde y dedicada a mi trabajo porque lo hago con mucho amor para mi comunidad”.

Cristina recientemente fue nombrada por la revista Forbes como una de los “30 jóvenes menores de 30 años en Derecho y Política,” una de las “Influyente de reforma de inmigración 21” y una de los 5 líderes de organizaciones sin fines de lucro que pueden influir en las políticas públicas por el Chronicle of Philanthropy . Además es co-fundadora del Consejo de Liderazgo Juvenil del Estado de Nueva York, el Programa de Mentores sueño en Queens College, fue analista política de inmigración para el Instituto Drum Major de Políticas Públicas y organizadora de derechos de los inmigrantes en Se Hace Camino Nueva York. Cristina cuenta con una maestría en Administración Pública y Política Pública de la Escuela de Asuntos Públicos de Baruch College, CUNY y se graduó Cum Laude con una licenciatura en Ciencias Políticas y de negocios de Queens College, CUNY.